Hoy empiezas (por Risto Mejide)

Domingo, 10 de febrero del 2013

 

Hoy empiezas. No hace falta ni que lo vayas explicando. Si es que se te ve en la cara. Da igual que sea un negocio, un viaje, una relación sentimental, una nueva vida o una vieja historia a la que has decidido darle inicio por el final. Da lo mismo.

 

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Hoy empiezas. A mí no me la das. Tú has abierto los ojos antes que la rutina, y lo primero que has hecho ha sido depilarte las excusas. Mira, hasta te salen las ganas por las orejas, anda hazte así. Me cago en la leche, Merche, que hoy empiezas.

Hoy no escuchas. Que no escuchas, digo. Y si lo haces, has decidido no entender nada. Que la cosa está fatal. Con la que está cayendo. Qué se le va a hacer. ¿No has visto las noticias? Pues no. Hoy todo sobra. Hoy tú has decidido que arrancas, y arrancarás.

Hoy tú ya no eres tú. Desde este mismo momento, lo has de saber, te has convertido en un ser -con perdón- imbécil y peligroso. Bueno, igual me he quedado corto, en realidad eres MUY imbécil y MUY peligroso. Venga va, seamos honestos, eres el MÁS imbécil y peligroso que existe.

Eres imbécil -con cariño- por exhibir tu ilusión. Tápatela antes de que te la vean, que en este país mostrar tanta ilusión provoca efectos secundarios perjudiciales para los demás: envidia cochina, crítica feroz a tus espaldas o lo que es peor, una repentina intención de echarte una mano.

Eres imbécil -siempre desde el respeto- porque sufres de valor añadido en primer grado. Has dejado de ver lo que había, y has decidido imaginar lo que podría llegar a haber. Eso es muy insolidario con la depresión global, despista del suicidio colectivo y raya la insumisión social. Cómo te atreves a crear algo, a jugar así con la realidad o a escribir historias que mejoren el Mundo. Quién te has creído que eres. ¿Dios? ¿Pedro J.?

Y para acabarlo de rematar, eres imbécil -aquí sin cariño ni respeto ni ná de ná- porque eso que empiezas ya lo intentaron muchos otros antes que tú. Y todos fracasaron. Por algo sería. Qué pasa, te crees más listo, mejor preparado o especial, ¿no? Menuda sobredosis de soberbia llevas, chato. Recuerda todo lo que te falta. Experiencia. Contactos. Información. Paciencia. Recursos. Responsabilidad. Talento. Prudencia. Recuérdalo y quédate llorando en casa.

Pero es que además de imbécil, eres un ser peligroso, sí, MUY peligroso. Tu optimismo, tu ilusión y tus ganas de materializarla ya no temen a prejuicios propios y ajenos. Desde hoy, tu éxito o tu fracaso ya no dependerán del suyo. Y eso te convierte en lo más próximo a un delincuente nada común.

Eres peligroso porque ya no perteneces a ninguno de los dos grupos mayoritarios en cualquier sistema democrático, a saber: aquellos que piensan que todo lo que les ocurre es culpa de los demás y aquellos que creen que todo lo que les pasa es solo por culpa suya.

Pero, sobre todo, eres peligroso porque eres la única virgen en medio de una orgía, principal objetivo que todo el mundo se quiere zumbar, enemigo público número uno con el que nada ni nadie tendrá la más mínima compasión ni miramiento.

Si te va mal, ahí fuera te esperan en formación de ataque miles de motivos para salirte al paso, razones que no dudarán en asaltarte como bandoleros que no pretenden ni robarte ni matarte, tan solo que vuelvas por donde has venido con la palabra FRACASO tatuada en el culo. Todos querrán ser el primero en avergonzarte, todos querrán firmar su «ya te lo dije» y a todos les encantará verte caer. Van a poner todo su empeño en ello. Y si lo consiguen, será un logro suyo, personal e intransferible.

Pero es que si te va bien, prepárate, porque ganarás dinero, experiencia, felicidad o una peligrosísima combinación de las tres. Y ahí sí, ándate con mucho ojo porque hoy por hoy, si ganas dinero eres un cabronazo que tiene algo que ocultar, si ganas experiencia en algún momento serás demasiado caro de mantener, y si ganas felicidad lo único que demostrarás es que no tienes ni puñetera idea de en qué mundo vives.

Hoy empiezas, y desde aquí solo puedo desearte una cosa.

Que nada ni nadie te haga olvidar lo que sientes hoy, que empiezas.

Por algo los principios…

…se llaman principios. H

por Risto Mejide

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Opinión de Risto Mejide en la columna de un periodico

Largaos de una vez. Largaos, sí. Los que trincáis, los que habéis trincado, los que permitisteis que otros trincaran y los que todavía hoy no hacéis nada por que se deje de trincar. Todos. Sobráis, de verdad, dejadnos en paz de una puñetera vez.

 

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Dais asco. Vuestra falta de vergüenza ha llevado la nuestra hasta límites que jamás deberíamos haber conocido. Y ahora os cubrís el culo los unos a los otros, un culo que tenéis tan sucio que hasta las pústulas de vuestra ignominia os han invadido el cerebro, y ya no es posible distinguir vuestras declaraciones rellenas de mierda de la peste que emana de un zurullo común.

Callaos. Callaos de una vez. Dejad de contaminar los medios, las noticias y nuestro estado de ánimo. Dejad de hacer comunicados y ruedas de prensa, disolved todos los chanchullos, deponed vuestros privilegios y salid con la cabeza bien baja y las manos en alto.

Dejad de desanimar a la gente. Dejad de decirnos que todo fue por nuestra culpa. Dejad de tomarnos por gilipollas. Ah, y no os atreváis a volver a decir que sois reflejo de la sociedad en la que vivís. Que si robasteis fue porque os lo pusieron delante. Que sois víctimas de un vacío legal, un entorno corrupto y una dudosa moral. Que sois reflejo de la gente, representantes elegidos por el pueblo. Vosotros no sois pueblo, vosotros sois escoria.

Devolvedlo. Devolvedlo todo. El dinero, las propiedades, los cargos, las dietas, los sobresueldos, las comisiones, la dignidad que os quede y la honorabilidad que algún día se os supuso. Y cuando hayáis acabado, devolved la nacionalidad que se os dio por error. Porque no merecéis formar parte ni de este ni de ningún país. No hagáis ni las maletas, saltad por la borda, como las ratas, salid nadando. Y quien no sepa, que se joda, francamente nos da igual.

Pedid perdón. Disculpaos. Ante todo aquel que votó. Ante todo aquel que piensa seguir votando. Porque ellos han creído en un sistema democrático que vosotros habéis violado, sodomizado y puesto del revés. No, yo no os concedo la presunción de inocencia. Porque cuando uno deja que ciertas cosas ocurran, acaba siendo cómplice aunque solo sea por ignorancia, por desidia u omisión.

Y por último, largaos, sí, pero sin dejar rastro. Ni se os ocurra nombrar sucesores, ni gestores, ni primos segundos que calienten vuestra silla. No tengáis la cara dura de intentar dejar un legado. Vuestro único legado será la vergüenza. Y tampoco os atreváis a interponeros nunca más entre la gente de bien y sus lícitos objetivos. Porque en este país aún quedan ciudadanos, empresas e incluso algún político honrado que construyen, que siguen luchando y que ahora ya solo tienen una misión: que no les jodáis la vida, que les dejéis hacer.

Pero sobre todo y ante todo, por lo que más queráis, seguid ignorando estas órdenes, exigencias demagógicas de un publicista que de vez en cuando hace el capullo en televisión.

Seguid creyendo que no pasará nada. Porque así quedará menos para que pase.

LO QUE NOS PASA TIENE UNA EXPLICACIÓN

Es que no aprendemos, me he levantado con una idea, y ese es el quiz de la cuestión de todo lo que nos pasa, la idea es ésta: ¿A DONDE VA VICENTE? A DONDE VA LA GENTE. En resumen, que la gente no analiza las cosas y vota al PP o al PSOE porque se creen que es lo único que vale, y muy en el fondo se han equivocado. Son del Madrid o del Barsa, porque a la gente no les gusta perder y eligen favoritismos equivocados y luego los demás equipos no pueden competir porque no son elegidos por una afición que tiene el electroencefalograma plano y sólo les preocupa su ansia de no quedar mal ( cada uno que siga a quien quiera, pero la opción correcta es seguir al equipo donde vives para que así puedas competir en igualdad de condiciones y no que los GRANDES, se escapen con más de 90 puntos y luego el 3º se queda a tropecientos puntos de ventaja), en la religión o creencias espirituales más de lo mismo: nos aferramos a las creencias que nos enseñan y “nos dejamos llevar” sin analizar si es correcto lo que nos han enseñado sobre estos temas , y claro, nos la “meten doblada” y seguimos tradiciones estúpidas que me parece bien tener tradiciones, nos unen, pero algunas si te lo piensas no tienen “ni pies, ni cabeza”. En fin,  resumiendo, no es que vayamos camino de la Edad Media, es que somos nosotros (al decir nosotros me refiero al mundo en general), los que elegimos los bandos incorrectos y tenemos la capacidad para enmendar nuestros errores al a próxima oportunidad: Ejemplo: no votes las próximas elecciones a aquellos que te han “jodido” los últimos 10 años (ni PSOE, ni PP), no se merecen que te gobiernen de nuevo. No seas ni del Madrid ni del Barsa, ¿para que?, lo único que haces es adulterar una competición en la que parece que juegan ellos solos.

Tenemos que espabilar, tenemos capacidad de decisión , pero nos “nublamos” al interactuar con los demás y “por quedar bien” (justamente provocamos el efecto contrario) nos aborregamos al comparar lo que pensamos con las teorías de los demás y caemos en la trampa de la mayoría y en consecuencia esta “confundida mayoría” nos absorbe y complica nuestra existencia por haber perdido esa oportunidad de demostrar que podemos hacerlo bien y la hemos “cagado” nuevamente.

Nos estresamos porque queremos ( ahora me entendereis, seguir leyendo), pero es una barbaridad que nos apelotonamos en grandes ciudades y quizás en una más pequeña o en un pueblecito, podemos reorganizar nuestra vida y vivir más calmadamente.

Este último párrafo es una metáfora que si se comprende ganamos en comprensión de todo lo que nos sucede: quien habla de lugar donde vivir lo puede cambiar por creencia religiosa, política, deportiva, de opinión, cotidiana, etc., .Somos únicos y en eso nos diferenciamos y si sabemos compartir lo que pensamos sin provocar un enfrentamiento, mucho mejor.

No estamos atentos…

Demostración de que no estamos atentos en la vida:
Una persona está pasando apuros en el océano y a duras penas puede nadar; pasa un barco y le gritan: necesita ayuda señor!!!!! – No se preocupe, Dios me salvará.
El hombre aguanta un día más y tiene la suerte de que pasa otro barco y le vuelve a ofrecer ayuda: Le subimos arriba??, esto no tiene buena pinta. -Noo gracias, Dios me ayudará.
Pero las fuerzas se agotaron y por ser buena persona subió al cielo al morir.
Allí al encontrarse a Dios cara a cara le preguntó: – Señor ¿porqué no viniste a salvarme?
Dios le tuvo que responder: ¡¡¡ Cómo puedes decirme esto si te mandé 2 barcos a tu rescate !!!